miércoles, 11 de julio de 2012

Real Sitio de Covadonga


He visitado en varias ocasiones el Real Sitio de Covadonga y  puedo decir que mi lugar preferido de todo el santuario es el pasillo que comunica la entrada de la gruta con la capilla que alberga la imagen de la Santina. Los cientos de velas encendidas que acompañan al peregrino (por cierto, tomo la fotografía prestada de fernanfotos.blogspot.com,) tienen una mezcla de espiritualidad y sentido estético que produce una sensación muy placentera.

Recientemente, hice una pequeña investigación sobre el papel de Covadonga como elemento de exaltación regia. Desde la ya lejana batalla, allá por el 711, los monarcas de las diferentes dinastías se preocuparon por mantener y mejorar sus instalaciones y, sobre todo, reforzar los vínculos del santuario con la corona para contribuír a la consolidación de ésta. Así ha sido a lo largo de los siglos, siendo uno de los episodios cumbres el de la ceremonia de investidura de Felipe de Borbón como príncipe de Asturias, en 1977.

Son variados los símbolos regios que podemos encontrar en Covadonga: placas, escudos, epitafios... El que más me gusta es el formado por los dos leones que flanquean la entrada al recinto, que avisan al visitante de la monumentalidad del espacio al que está accediendo. Un lugar escondido entre las montañas que, sin menoscabo de su profundo sentido espiritual y religioso, es un importante exponente de nuestro patrimonio histórico y artístico.